Castillos

El piso de mi casa esta cubierto de arena. Restos inertes de enormes monumentos que la eternidad del viento erosionó. Cuando este corre las dunas bailan, pero en el desierto, perenne y yermo, casi nunca se escucha una canción.

Por todos lados se ven pisadas, las sigo siempre buscando a quien las marcó. Camino lento mirando al suelo, pero siempre en círculos porque las huellas las dejé yo.

Así transcurre otro domingo, con su imponente letargo, en el que juego a hacer castillos, a ver si alguno alcanza el sol.