Autor: Diego

  • En la cancha

    Siempre le he tenido pavor a no entender los protocolos. Los protocolos para mi son un montón de líneas pintadas en el piso que todo el mundo ve menos yo. Pero tengo esta sensación de que cada vez que cruzo una de esas líneas hay una voz en mi cabeza gritando “¡¿PERO NO VES LA LÍNEA?!”.

    Amiguito, no, no la veo.

    Estoy seguro que todo regresa a la primera vez que me metieron a una «cancha» a jugar fútbol, me imagino que a los 3 o 4 años, o antes, no lo se, en algún jardín o parque cerca de mi casa. Tengo este vago recuerdo de entrar a esa cancha imaginaria a jugar, agarrar la pelota de fútbol con las manos y que alguien me grité de lejos: “¡¡NOOOOOO, CON LA MANO NOOOOOOO!!”.

    Ah ya… bueno… entiendo.

    Y luego pateas la pelota un rato. Y luego ves a alguien que usa sus manos y piensas: “ah ya, creo que ya se puede”. Y vuelves a usar las manos.

    “¡¡NOOOOOOO, CON LA MANO NOOOOOOOO!!”

    Pero si… yo acabo de ver a alguien… porque él sí… y yo… no entiendo.

    “¡EL ES EL ARQUERO!”

    Ok… no se que es un arquero… supongo que es el niño que se para al final de la cancha. Me voy a parar al final de la cancha para poder… “¡¡NOOOOOOOOOOO ANDA PATEA!!”

    Ok, ok.

    Sigues pateando la pelota. Ves a otra persona a un lado del jardín sostener la pelota con la mano, levantarla por sobre su cabeza y tirársela a los demás niños al centro de la “cancha”.

    Ya… seguro ahora sí es la parte del juego en que se puede.

    Así que vas y repites lo que acabas de ver.

    “¡¡¡NOOOOOOO, CON LA MANO NOOOOOOO POR LA PTM!!!!”

    Pero… no entiendo, si él acaba de… “¡ES QUE LA PELOTA HA SALIDO!”

    ¿Salido de dónde?

    “¡¡LA PELOTA HA SALIDO DE LA CANCHA!!”

    QUE CANCHA SI ESTO ES UN JARDÍN

    Y EN UN JARDÍN… NO HAY UNA SOLA PUTA LÍNEA.

    Claramente no veo las líneas que para todos los demás parecen estar clarmente pintadas.

    Y ya ni te digo lo que me costó entender que cuernos era un “offside”.

  • Boggart

    Yo no soy fan de Harry Potter (sí, muy elitista de mi parte hacer la aclaración, pero bánquenme), pero estaba pensando en el Boggart. El Boggart es una criatura que se convierte en tu peor miedo. Pensaba en que pasaría si un Boggart se le apareciera a una persona entre los 35 y los 45 (más o menos) el día de hoy. Se convertiría automáticamente en Donald Trump, o Keiko. O el capitalismo, cualquiera sea la forma física. En una guerra. En Skynet o en ChatGPT. En el miedo a que te reemplace una AI, en el trabajo o en la vida. En la caída de la bolsa. O en la precariedad. O peor, el miedo a morir solos. O el miedo a no aprender a vivir solos. Miedo a que nunca nadie te quiera en serio, o en el miedo a nunca quererte a ti mism@ en serio. Miedo a nunca aprender a hacer más de 10 dominadas con una pelota. Miedo a nunca tener el auto que querías. Miedo a que se te caiga el pelo, o si ya se te cayó, miedo a la disfunción eréctil. El miedo al escarnio social. El miedo al colapso social… o a la necesidad de uno. El miedo al comunismo. El miedo a un mundo de mil pronombres o a equivocarte con los de alguien no-binarie. El miedo a que Melcochita se burle de ti frente a tu flaca. El miedo a llegar disfrazado a una fiesta que no era de disfraces. El miedo a encontrarte con tu ex. El miedo a tus padres. El miedo a perder a tus padres. El miedo a perder tu control de esfínteres. El miedo a no ser suficiente. El miedo a no hacer ese viaje, o a nunca ganar suficiente, o a nunca lograr ese objetivo. El miedo a no saber cuál es el problema, a no saber qué te detiene. El miedo a cruzarte un Boggart y que no te diga a qué le temes realmente.

  • Patologías Psicológicas

    Huevoooon(aaaaaaa) estoy muriendo de risa. Se me acaba de ocurrir una frase que describe el estado anímico/emocional/psicológico de tantos de nosotros, que es tan deliciosamente mórbida pero a la vez tan honesta, que me ha dado un ataque de risa y necesito que te rías conmigo.

    «Creo que estoy tan deprimido que ni suicidarme me entusiasma»

    – Yo, pensando en temas tabú.

    Es tan deliciosamente mórbido.

    «No tengo ganas… ni de morirme.»

    – Yo de nuevo, mucho gusto.

    Es como tan psicológicamente patológico que ya pasó el punto más tóxico y se volvió saludable. Es la misma razón por la que cuando alguien habla de «navidad» nunca sabes si habla del 24 o el 25.

    «Seguro la otra vida es peor… O peor aún, LA MISMA.»

    – Yo y mi masoquismo mental.

    Siento que en alguna entrada de The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy hay alguna religión/dogma/mística basada en ese planteamiento. Una tanatofobia no al thanathos en sí, sino a que lo que venga después sea peor. Además la fe se mediría en que tan convencido estás por tu depresión de que seguramente así es. No es el miedo a la muerte, es el miedo a más vida. O peor el miedo a vivirla de nuevo. El miedo a tener que verla sentado en un sillón frente a una tele, como una película. QUE CRINGE.

    Pero tal vez ahí está el truco. En vivir la vida de forma en que verte vivirla, sea cual sea tu historia, no sea ver una mala película. Y si a veces no va a ser feliz… al menos que sea graciosa.

  • el fin del fin

    Creo que ese es el día en que el corazón se te termina de romper. Para algunos es una fecha especial, por ejemplo, cuando esperas que te llame por navidad o por año nuevo, pero esa llamada no llega. O algún mensaje por tu cumpleaños. Pero no llegan.
    A veces ese día algo más mundano. Como el día que vas a algún lugar que solían frecuentar y no te encuentras con esa persona. O el día en que pides una pizza del lugar del que siempre pedían juntos, la del rimbombante nombre italiano que parece un trabalenguas, pero que sabe a dioses y tiene nombres fifirifis para sus pizzas… o peor, números.

    Y mientras haces el pedido piensas «pues bueno, me tocará aprender a pedir esto a pesar de que ya no estás». Luego lo recibes y mientras subes las escaleras empiezas a tenerle miedo a cómo se va a sentir ese sabor en tu boca. Y sientes toda la ansiedad y el miedo a soltar. Y en ese momento sientes como todo se rompe.

    The only way, is through.

    – un gran amigo.

    Ese es el fin del fin. El día en que todo realmente termina. El día en que aceptas. Quisiera pensar que el duelo tiene un final marcado. Que fuera una línea de meta que cruzas una vez y todo súbitamente cambia. Pero en realidad es más como una canción que termina en fade out. Uno muy lento. Demasiado lento.

  • Castillos

    El piso de mi casa esta cubierto de arena. Restos inertes de enormes monumentos que la eternidad del viento erosionó. Cuando este corre las dunas bailan, pero en el desierto, perenne y yermo, casi nunca se escucha una canción.

    Por todos lados se ven pisadas, las sigo siempre buscando a quien las marcó. Camino lento mirando al suelo, pero siempre en círculos porque las huellas las dejé yo.

    Así transcurre otro domingo, con su imponente letargo, en el que juego a hacer castillos, a ver si alguno alcanza el sol.

  • procesos

    Hoy estoy cansado de tener que respetar procesos. Los míos, los ajenos, los del mundo. Estoy harto de respetar procesos, cuando los procesos no han hecho sino faltarme el respeto constantemente.

    Estoy harto de ver las cosas con el peso que tienen hoy, y no saber si me lo estoy inventando o si de verdad es tan malo cómo se siente. Estoy harto de saber que la respuesta es probablemente “un poco de ambas”.

    Estoy harto de sentir que me ahogo y a la vez pensar que no me estoy ahogando. Estoy harto de poder ver las cosas desde todos los ángulos y que eso no me traiga un ápice de tranquilidad. Estoy harto de tener que aceptar que no tengo el control, una y otra vez. Estoy harto de las lecciones, incluso de las que se supone que te enseñan a no estarlo.

    Estoy harto de los procesos. De los míos y de los de los demás. Estoy harto de estar harto y no sé cómo descansar.

  • Alien Guardián

    Alien Guardián

    A la mayoría le tocó un ángel pero mi me tocó un alien guardián. Es el mejor peor es nada que me pasó en la vida.

    Mi alien guardián no me cuida de casi nada, pero se ríe de todo conmigo. Como no es de este planeta no tiene como avisar que la estoy cagando.

    Mi alien guardián dice cosas que no puedo repetir casi nunca en voz alta. Y hace preguntas que la gente no quiere responder. Yo entiendo esas sutilezas de la gente, pero no importa cuanto se lo explique una parte de la experiencia humana es demasiado ajena para él. Me va contando cómo serían las cosas en un planeta que no existe más que un sueño que había una vez.

    Mi alien guardián no le presta atención a lo que pasa pero se da cuenta de todo. Y me ha demostrado siempre que cuando ve algo es porque algo hay, solo que definirlo en términos humanos es más difícil para él.

    Mi alien guardián no me cuida de casi nada, pero siempre me ha cuidado de mi. Es el mejor peor es nada que me pasó en la vida.

    Alien de la guarda,
    dulce (?) compañía,
    nunca des la espalda
    a quien cuida tu bebida.
    No te vayas en floro
    sobre la distimia
    y no me dejes caer
    en mi propia tiranía

    (o algo así)

  • paredes

    Las paredes que pusiste,
    ['para cuidarme del mundo' | 'para protegerte de mí' | 'para alejarme de ti'],
    yo me dediqué a tumbarlas.

    Pero terminé por asumir,
    que si las fabricaste,
    es porque son necesarias
    para lo que sea que quieras construir.

    Yo ya las hice mías.
    Ya les colgué cuadros.
    Ya me olvidé que no quería que estén ahí.

    Te lo cuento para que sepas que
    // si un día vienes a querer tumbarlas
    el ímpetu con el que me verás defenderlas
    nació de ti.

  • Bioma

    Imagina en un lugar muy lejano… no en espacio, sino en escala… en dónde los infantes de cierta especie les regalan pequeños biomas autosostenibles. Como esos jardines miniatura en una pecera donde crecen algunas plantas y musgos y hasta hongos, sin tener que regarlo, porque la humedad dentro del bioma se mantiene constante. Excepto que en esa pecera, a esos niños, les regalan un universo.

    Y ese universo incluye toda la incertidumbre que su conformación física conlleva. Esa sería justamente la gracia del objeto: ver que cosa sucede con tu universo. Los niños en la escuela llegan en la mañana con su mochila a la espalda y su bioma en brazos. Algunos cubiertos con una tela, otros sacudiéndolos como si fuera cualquier cosa. Todos conversando sobre lo que pasa en su pequeña esfera:

    – “Mira, el mío tiene vida basada en carbono”
    – “La vida en el mio es basada en arsénico”
    – “Vida? Ya me tocaron 3 de esos, el mío se volvió un solo ser vivo con una única consciencia… y tuvimos que ponerlo a dormir.”
    – “Mi bioma ya ha revertido el sentido del tiempo 3 veces.” – mientras todos miran al chancón del salón con cara de qué-pesado-eres.

    Las madres se preocuparían de que sus hijos aprendan una lección de responsabilidad con cuidar su universo.

    – “Mamáaaaaa mi bioma tiene humanos otra vez!”
    – “Te dije que recuerdes sacudirlo.”
    – “Lo sacudí cuando habían demasiados dinosaurios.”
    – “Eso fue hace 66 millones de años! Te dije que lo sacudas al menos cada 8!»

    Me pregunto si los seres de ese lugar tan lejano, se saben también parte de una simulación.

  • Change

    Esto es lo que me deja este año. “When life is hard you have to change”. Este ha sido uno de los años más duros de mi vida, top 5 de todas maneras, o bottom 5? Alguien sópleme. Este año no tenía que darme tan duro, me rehúso a pensar que las lecciones tienen que ser así de duras. Esta bien culantro pero no tanto.

    Cuando escuché por primera vez esta canción tenía 16 años. Uno de mis mejores amigos del colegio le había hecho un mix tape a una de mis mejores amigas del colegio y la puso en una fiesta. Y luego Blind Melon se volvió mi banda favorita, a partir de esta canción. Es la canción que siempre ha estado para en los momentos más desastrozos de mi vida, para acogerme, para cachetearme, para consolarme, para explicarme. Si esta canción fuera una persona, sería indudablemente mi mejor amiga. Tal vez lo fue.

    Hace meses que no tengo ganas de cantar. Hace meses que no tengo ganas de hacer nada realmente, o al menos nada de lo que solía tener ganas de hacer. Siento que los pilares de mi ego estallaron este año. Y hacer música es de cierta forma uno de ellos. Todos tenemos algo en lo que sostenemos el ego: en ser buen profesional, tener plata, verse bien, ser buen padre, cantar chéreve. Y no está mal… sólo dejé de sentir que fuera algo que valiera para mí realmente. Tal vez he dejado de hacerlo desde el corazón. Tal vez es sólo que la gente cambia. No lo se. Ya no necesito averiguarlo. Ese es el cambio que me está pidiendo el año, que deje de tratar de controlar.

    Hoy me permití agarrar la guitarra y cantar algo sin tener que hacerlo bien, solo por la canción, no por mi ego. Siento que es una línea imaginaria que existe en un plano paralelo, entre Narnia y La tierra de nunca jamás. No se si existe una diferencia concreta (aparte de los errores, dice mi ego, como adolescente en pataleta), pero se siente distinto.

    Nunca hago propósitos de año nuevo, este año no voy a hacerlos tampoco. En vez de eso voy a permitirme cosas, como jugar más, como pensar también en qué quiero y necesito y no sólo en lo que quieren y necesitan los demás.

    “And as I fade away,
    they’ll look at me and say…
    hey look at him… I’ll never live that way’.
    That’s ok… they couldn’t anyway.”

    – Change (Shannon Hoon, Blind Melon)

    PD: No tenía idea de que Change podía sonar a canción de navidad.